martes, 2 de junio de 2009

LA CREACIÓN DE YPF Y UN HOMENAJE A MOSCONI


El 3 de junio de 1922, hace exactamente 87 años, por decisión del primer presidente elegido por el voto popular, Hipólito Yrigoyen, se creo YPF (Yacimientos Petrolíferos Fiscales).

En octubre del mismo año fue nombrado al frente del organismo, el General Enrique Mosconi (1877-1940), que permanecería allí por ocho años, dedicando grandes esfuerzos para incrementar la exploración y desarrollo de la extracción de petróleo.
YPF recibió un monto inicial de ocho millones de pesos de parte del Gobierno Nacional, y desde ese momento fue autosuficiente, financiándose a sí misma con las ganancias provenientes de la extracción petrolífera . En 1925 Mosconi consideró la posibilidad de una sociedad mixta estatal y privada, pero en 1928 cambió de parecer al expresar:
"No queda otro camino que el monopolio del Estado pero en forma integral, es decir, en todas las actividades de esta industria: la producción, la elaboración, el transporte y el comercio [...] sin monopolio del petróleo es difícil, diré más, es imposible para un organismo del Estado vencer en la lucha comercial las organizaciones del capital privado".
También remarcó que, para defender los yacimientos petrolíferos argentinos de las compañías extranjeras, era necesaria "una magnífica insensibilidad a todas las solicitaciones de los intereses privados concordantes o no con los intereses colectivos, pero sobre todo hace falta un poder político capaz de contener todas las fuerzas opuestas".

El petróleo y todos nuestros recursos naturales hoy están a merced de los intereses foráneos que no solo saquean nuestras tierras, sino que obtienen pingües ganancias y hasta subsidios estatales millonarios, en una entrega de nuestro patrimonio que tuvo su incremento "pornográfico" en la "nueva década infame" de los noventa y tiene su consecución con el kirchnerismo (que curiosamente tuvo mucho que ver con aquella etapa, apoyando al presidente Menem en este punto).

Por eso recordamos esta fecha histórica que muchos pasarán por alto, que casi nadie rememorará.

La "Antorcha Radical" evoca con orgullo a aquellos patriotas como Yrigoyen y Mosconi que se plantaron en defensa de nuestros recursos naturales, que es lo mismo que defender al Pueblo de la Nación.

Dr. Hugo Turrini

domingo, 24 de mayo de 2009

EL ROSARIAZO. 40 aniversario y una distinción de la gesta de donde venimos

FOTO: con Ricardo Campero (Hugo Turrini)
Teniendo como detonadores a los asesinatos de los estudiantes Cabral (Corrientes) y Bello (Rosario) el día 21 de Mayo estalla en el centro de ésta última una rebelión antidictatorial ciudadana alrededor de la movilización estudiantil. Entonces era Secretario General de la Franja Morada, a la que le cupo una tarea protagónica desde el inicio.

El Concejo Deliberante de Rosario hará una sesión solemne de homenaje a aquella gesta a la que hemos sido invitados a usar la palabra con el entonces Secretario General de la CGT Héctor Cuagliaro. Fuimos oradores frustrados por una brutal represión, la de entonces, a la que las multitudes finalmente desbordaron. Para nosotros un honor que transferimos al movimiento estudiantil desde este recurso de la democracia argentina que es la Franja Morada.Pusimos en jaque a la Dictadura de Onganía. La reacción fue la instauración de la "Zona de exclusión" que era un régimen militar que incluía la pena de muerte.

Para la anécdota queda que de allí huimos aunque fuimos detenidos y encarcelados, con compañeros de la Franja Morada de La Plata (dos desaparecidos y asesinados posteriormente) en Villa Devoto de donde seguimos el Cordobaza el 29 de Mayo en donde, también nuestra organización estudiantil tuvo una gran actuación..

Entre nuestros abogados estaban Raul Alfonsín, Oscar Torres Avalos, Sergio Karacachoof, Spota e Hipólito Solari Irigoyen. Y en mi recuerdo personal, que en esas condiciones conocí a mi esposa que actualmente es la Candidata a Diputada Nacional del Acuerdo Cívico y Social, la Secretaria de la Mujer del Comité Nacional de la UCR, María Luisa Storani.

LICENCIADO RICARDO CAMPERO

Saludamos a Ricardo por el merecido homenaje recibido en Rosario.

viernes, 22 de mayo de 2009

UNA JORNADA CON RICARDO ALFONSÍN EN SAN MARTÍN







Ricardo Alfonsín llegó al Comité Central de San Martín, cuyo domicilio es San Lorenzo 22 a una cuadra de la Plaza Municipal, pasadas las 16 horas. Habló para los militantes presentes unos minutos, cediendo la palabra a la también candidata a diputada nacional por la provincia de Buenos Aires: María Luisa Storani. Finalmente habló el candidato a senador provincial Santiago Ninno. Seguidamente los candidatos salieron a caminar y tomaron un café en la vereda de un bar contiguo. Allí el público se acercó a saludar a Ricardo.



Para terminar hicimos un recorrido con los candidatos por el centro de San Martín: cruzamos la Plaza donde se encuentra la Municipalidad y desembocamos en la Peatonal Belgrano. Todos se acercaron a Ricardo Alfonsín. Le llevaron una palabra de aliento deseándole que le vaya bien en las elecciones. Todos recordaron, muchos con lágrimas y llanto sonoro, a su papá el Presidente Raúl Alfonsín. Lo abrazaban. Se fotografiaban junto a él con sus celulares. Le mostraban a sus hijos pequeños que ese era un gran político, hijo de un gran presidente. Luego de la larga caminata, con tantas emociones, Ricardo partió (estaba oscureciendo) hacia Tres de Febrero para otra recorrida.



Nos quedó la satisfacción de acompañarlo. Nos quedó la alegría de su presencia y la certeza de que el Acuerdo Cívico y Social se hará fuerte en el Gran Buenos Aires, tal como ya lo es en el interior de la Provincia. Un abrazo.



Hugo Turrini

EL DÍA QUE "ME HICE" RADICAL


Si tuviera que recordar el momento en que me volqué definitivamente al ideario radical debo decir que fue en 1983. Esto no sorprende a nadie. Fue un año emblemático. El año del regreso a la Democracia. El año de la gesta de Raúl Alfonsín junto al pueblo argentino.

Pero debo aclarar algo. Me "hice radical" ese año, pero mucho antes de la campaña de Alfonsín.

Asumí terminantemente esa bandera partidaria el 18 de enero de 1983. El día del fallecimiento de Arturo Illia.

Mi padre (balbinista, que jamás se afilió pero a los ochenta años sigue "predicando" el ejemplo radical), mis tíos (todos peronistas de la primera hora), mi maestra de 6º grado: todos me habían hablado de la honestidad cabal de ese presidente argentino, en ese momento un hombre mayor, canoso, muy delgado, austero, republicano.

En casa tenía las dos vertientes: papá que admiraba la verba de don Ricardo Balbín, que acompañó y siempre fomentó el voto radical aunque no era "practicante"; mamá, de la primera tanda de afiliadas a la juventud de Evita y de las primeras mujeres que votaron al establecerse el voto femenino. Los dos habían venido del campo, de distintas culturas, de distintas regiones del país. Se conocieron en una fábrica textil. Ambos fueron obreros, con todo lo que significó Perón en ese ámbito.

Siempre valoré el ejemplo de mi padre: había entrado en los ferrocarriles pero le faltaba un requisito. Le dijeron : "Está todo bien. Vaya y traiga el carnet de afiliado peronista y mañana empieza". Se "retobó" y nunca volvió a esa oficina. Raras veces pisó un comité. Pero su "fe" la llevaba, y hoy la lleva, muy adentro. Votó cuatro veces por Balbín, sin el éxito en las urnas pero por convicción.

Ese 18 enero de 1983, ATC transmitía en directo la llegada de los restos del viejo líder en avión (único cordobés nacido en Pergamino!!!). Haciéndose larga la espera se reproducían noticias y reportajes al dr Illia. Hubo una frase clave. Illia dijo: "A los 18 años me afilié al radicalismo. Hoy tengo 82 y lo volvería a hacer. Estoy orgulloso de mi partido...." Esa frase me impactó. Me dije: "Algo debe tener esa fuerza, para que uno de los presidentes y de los hombres más honestos de la historia haya mantenido su militancia en la UCR. Pensé: "Quiero pertenecer al Radicalismo y seguir orgulloso cuando sea anciano. Poder recomendárselo a mis hijos y nietos". Ese fue el "click".

Luego vino la epopeya alfonsinista. Mi ideario, mi filosofía se afirmó con todos esos sucesos del 83. La Vida triunfaba sobre la muerte. En todos los episodios, muchos discutibles, apoyé al presidente Alfonsín, ese por el que no pude votar al tener solo 15 años pero al que votaron mi padre y, curiosamente, mi madre que hasta hoy lo defiende. Mis dos viejos lloraron, como su hijo, con la partida de Raúl este año.

Esa fue la fecha crucial: 18 de enero. Se iba un gran radical, un gran argentino. Llegaban otros nuevos atraidos por su ejemplo.

Pero finalmente llego a una conclusión: por mis valores, mis principios, mi defensa a ultranza de las instituciones de la República, mi admiración a muchísimos hombres y mujeres del Radicalismo, ese día "no me hice radical". He nacido radical. Moriré radical.

Hugo Turrini


domingo, 17 de mayo de 2009

LO ÚLTIMO DE ENRIQUE PEREIRA


Queridos correligionarios: Enrique Pereira escribió este artículo que comparto (y vaya si es fuerte!!!!), el lunes 11 de mayo. Como sabemos en la semana se ha quitado la vida. Acompañamos a su familia en este duro trance. Nos unimos a todos nuestros hermanos radicales ante este nuevo dolor. En su Diccionario Radical escribió esta nota como un mensaje definitivo y contundente. Un gran abrazo a todos.
Hugo Turrini

lunes 11 de mayo de 2009

DON.LOS TATUAJES BORRADOS Y LAS IDENTIDADES TRASLATICIAS
LOS TATUAJES BORRADOS Y LAS IDENTIDADES TRASLATICIAS
Anoche, 10 de mayo de 2009, tras un inesperado encuentro con un viejo pescador, radical, al que lo llaman "Don", y nada mas, escribí algunos párrafos, mezclados con un artículo sobre los tatuajes, leído en PERFIL. Se lo remití a muchos radicales, a cientos, tal vez a miles, y parece que a muchos, muchos, les llegó pues, vanidades al margen, contestaron emocionados. Por eso, en homenaje al radical anónimo, al que jamás figuró en una lista ni fue suplente en un Comité, a ese que sigue y sigue, pese a todo, como el viejo pescador, con algunas modificacones, vaya este "Don", en homenaje, precisamente a 'don', el radical, la radical anónimos, firmes, corajudos, que defienden la bandera rojiblanca con el corazón. Y no se borran ni se cambian. Siguen firmes en la trinchera vieja. Ese escrito dice así:
Con el mayor respeto y sin discriminación alguna, creo que el tatuaje es una costumbre un tanto bárbara. Mas, me imagina que aquella o aquel que se tatúa algo, si es mayor de edad, está absolutamente seguro de lo que se está haciendo. Se puede borrar pero dicen que es o bien doloroso o bien costoso y que algunos, como las colecciones de Tinelli o de la hermosa Angelina Jolie, son imborrables, pues deberian "chamuscarle" medio cuerpo.Hoy domingo, en "Perfil" se publica una interesante nota de Cynthia de Simone, en la que da cuenta que, para alegría de "destatuadores" un treinta por ciento de quienes se dibujaron una cara en el traste o un logaritmo en el ombligo, han decidido borrarse esa vieja marca, tan usual en los piratas y enalgunas arcaicas tribus africanas. Mil razones los obligan, pareciera. No es esa la cuestión....Ahora bien ¿qué tienen que ver el tatuaje con la afiliación o la militancia en un partido polítco, que es nada menos que la base esencial e imprescindible de la vida en democracia. Si no hay partidos politicos hay, invariablemente, tiranía, mas o menos disimulada, pero siempre asesina, ladrona y entreguista.Es razonable y para nada criticable que alguien, militante de un partido, por razones, serias y fundadas, decida cambiarse a otro partido o mandarse a silencio, en su casa, pasando de actor a espectador. No es criticable. Será una pena para los amigos, pero es decisión respetable.Lo que es absurdo, como tatuarse y destatuarse y tatuarse de nuevo para destatuarse y volverse a marcar como ganado, es andar saltando de un partido a otro, ser admirador sucesivo y absoluto generalmente del gobierno de turno y, si a ese gobierno le va para la mona, hacerse el distraído y jurar que nada tiene que ver y comienza, despacito, sin que se note casi, para estar y no estar al mismo tiempo..O sea que hay gentes que pretenden que ser leales, consecuentes, sinceros militantes de un partido, cualquiera sea, en todos los momentos, en los buenos, en los peores, en los malos, en la gloria o en el desierto, es cosa de zonzos y de idiotas.Puede haber recibido cien honores y un día se despierta con una especie de menstruación ideológica y resuelve erigirse en caudillo/a de otra "fuerza", que será, por verdad revelada, salvadora del continente y, en una de esas, del mundo entero. Generalmemte tienen nombres pomposos, altisonantes.Desprecia a a sus viejos amigos, que pasan a ser depositarios de todos los males existentes, de cuanta injusticia reina en el país, en América.Se tatuó A; se destatuó, se tatuó B, se destatuó y se volvió a tatuar y se puso C o D....Queda una mancha, seguramente, que se sabe es la superposicion de ideologias -que jamás tuvo- pero si de situacionismos, que son lo contrario de la militancia ideológica y principista, razón fundamental de los partidos, y lo mas parecido a la mentira pura y dura. A la mera acomodación egoista y personal.Es por eso, sugiero que si alguien se afilia a un partido, piense que se está tatuando en la frente, con grandes letras, su pertenencia. Y es casi imposible que se borre, quedan las marcas, por más que disimule, salvo que use vincha, vincha eterna y permanente...Que adscribirse a un partido no es como ser socio de un club de casín o de buceo deportivo, sino un camino al sacrificio, quizás al dolor, a la pobreza, muy dificilmente a la gloria. Militar es trabajar gratis por una causa, no por uno y para uno. sino por y para los los demás.Eso lo sabemos todos, no lo descubrió este modesto militante.Hay cien tratados, se podria alargar esta carta con citas y mas citas, para demostrar erudición, para fingir intelectualidades. Es muy fácil convertir lo fácil y sencillo, en complicado, fin de mandarse la parte de sabihondo.Por eso, quienes se tatuen como radicales o lo que sea. Háganlo, por favor de una vez y para siempre.Creo que todos, todos estamos hartos de los que creen que esto (la pol´tica) es una calesita de la que puede bajarse y subirse cuando a uno le viene en gana. Marea a los que buscan a su referente que era de este y ahora órdenes recibe de un amo muy distinto.Eso es triste, patético y lamentable. Al tránsfuga nadie lo respeta. Se le finge respeto y consideración, si por hábiul trepador llega a un puesto alto. Se le tiene miedo, no afecto, y, repito, de respeto: nada de nada. Es despreciado por ser despreciable por definición.Y el tatuaje radical es de los que no se borran. Lo reitero. Quedan marcados para siempre. Los que con orgullo nos quedamos hasta la muerte, los que con displicencia se marchan cuando está feo, gratis o peligrosa la mano, QUEDAMOS BIEN MARCADOS. Los relapsos y los tránsfugas se notan a la legua.Esto me lo comentó, con otras palabras iunfinitamente mas simples, hoy a la siesta, bajo un sauce, un pescador, sentados en una vieja canoa, a orillas del Paraná. Traté de traducirlo y lo asocié a la manía que ha surgido de quitarse los tatuajes. y ¿Saben? El hombre tiene casi ochenta años, y en el dorso de la mano derecha, tatuada un muy viejo, pero claro y límpido rostro de Hipólito Yrigoyen...¡¡Me corto la mano antes de traicionar a mi Partido!!No sabe, quizás, de Cartas Orgánicas. No sabe, quizás, de ideologías complejas. Pero sabe, por intuición, por haberlo heredado, que ser radical es cosa buena, pero de valientes, de los que rompen pero no se doblan.Muchas gracias, de corazón, se lo dije, ya me emocionó tanto que quise compartirlo. Cuando reaccioné, había pegado tres o cuatro golpes a sus remos, dejándome una sonrisa y un "Chau", enfilando al medio del Paraná, a sacar algunos pescados para pasar la diaria.. No será nunca senador, diputado, concejal, ni intendente. Pero siempre, ese mi amigo, afiliado, al que conozco simplemente como "Don", ese siempre, siempre ha sido y siempre, siempre, será radical.Es un orgullo conocerlo y estrechar su mano casi destrozada por su dura faena desde hace casi setenta años. ¿No tiene algo de prócer?
¿No tenemos nada que envidiarle a ese correligionario que no tiene sino unos pocos pesos? Estos encuentros hacen bien, son un tónico, como decían nuestras madres, tónicos para el alma.
Y es una lección la de esta de modestísimo correligionario que se sienten orgulloso de ser radical. Ignora trapisondas, líos para armar listas, le resbalan las miserias, está en la miseria, sueña con Alem, con Yrigoyen, con "don Perette", con el viejo Liberto Berenguer, el que jugaba al ajedrez y se ganaba la vida haciendo escobas, y fue concejal y tipo solidario (1), con el doctor Borgogno (2), que le arreglaba las caries gratis y le hablaba de los viejos tiempos partidarios,o del "Colorado" Solari (3), que lo sacó una vez de la cana, pues medio tomado, lo golpeó a un amigo, ....Es su mundo. El vino "del "Diamante, de allá lo trajo don Miguel Parente (4), ¿se acuerda? ¿Se acuerdan, éramos unas criaturas y nos hablaba de guardar la "llamita radical". Presidia el Partido y Perón estaba finalizando, sin saberlo, su larga permanencia. Y se quedó aquí, en Parana, en la isla, su mundo, su mundo de peces y de radicales que se han ido "p'al cielo", como dice. Su mundo poblado de fantasmas radicales, que no debemos soplárselos para que no se desvanezcan y siga creyendo en la vieja Causa...
Ni siquiera, pues no tiene radio y vive en una de las islas, sabía que había muerto Alfonsín, y lloró, lloró el viejo."Ese era un macho"., me dijo, "un macho como Don Hipólito. "Era otra lágrima para Alfonsín. Sin duda una de las mas sinceras, pues jamás lo vió ni desde lejos. Él está en la isla, puchereando. Pero es radical, como el tatuaje de su mano radical. Le dejé una foto de Alfonsín, la besó y la guardó en un bolsillo de su indescriptible saco. No lo vayan a jorobar para trapisondas. No lo van a encontrar para esas cosas. No le hablen mal de otro radical, pues para él, el ser radical es señaly y certeza de ser buena persona. El solito irá a votar, pues, como hizo no lo se, pero sabe donde poner su votito radical, en la escuela en donde sabe que allí vota. Él no se equivoca y vota siempre bien...Busca el escudito, me dice. A veces. últimamamemte, no lo halla fácil, pues la vista se le afloja y entonces le pregunta a otro viejo, mas que el, mas enterado, pues escucha la radio y usa lentes . Y averigua donde estan los radicales en ese mar de papeles que habrá en la mesa y no quiere, ¡por Dios! equivocarse. Y va hacia la escuela con la boleta doblada. Lleva dos, pues una, con las remadas puede arrugarse, mojarse y los peronchos le dirán que está marcada. Vive en la isla, pero se las sabe todas, menos las trampas que los radicales nunca hacemos, me dice. Y yo asiento, con un débil ¡ajá!, dándole la razón. Y se la doy, simplemente, por que la tiene. Los radicales jamás hacemos trampas. Esas la hacen los malos radicales, que es una manera, la mas horrible, de no ser un radical, como los quiere el viejo "·don" y los necesita la República Argentina.Muy cordialmemente
Enrique Pereira
Ex Presidente del H. Congreso Provincial de la UCR

martes, 5 de mayo de 2009

"ALFONSÍN DUERME, LA DEMOCRACIA DESPIERTA..."


Nunca antes ocurrió algo igual. El Gobierno se quedó anonadado. Un acontecimiento en la Argentina incentivó a los corazones dormidos y salieron a despedir al gran héroe de la democracia. La noche oscura del sepelio enloqueció con el gran corredor de la gente que se agolpó para ver a la Democracia que muchos creyeron que había viajado lejos sin retorno.
El pueblo no se conocía a si mismo. Alborotado por el devenir diario, la inseguridad y las mentiras, creyó que esa era la vida que le tocaba vivir y se acomodaba a la desventura marginando sus habilidades, sus dones, sus proyectos.
Nadie supo que la muerte de un grande les cambiaría la actitud de golpe, sin meditar, sin frenos salieron a llorar a lo que creían perdido, salieron a disfrutar del calor humano que le daba el otro, el que estaba al lado, el que olía un cambio radical.
Ni el más allegado se creía que eso iba a pasar, nunca se detuvo a ver el ahogo del que camina sin rumbo día a día. Se acordaron de golpe del 83. Quisieron volver a lo vivido. El silencio gritó desangrándose en el largo camino a la Recoleta. No se querían desprender de la Democracia. Estaban de Fiesta. La lágrima despiadada no está ausente. La risa de la alegría demostraba que por un momento vivía en un paraíso que no creía que existía.
Un gran momento de ficción morbosa se vivió en la Argentina. Fue un día corto y largo. Triste y alegre. Todos unidos con la misma sintonía. Sin banderas, ni estribillos. El tema de la gran película: La democracia volvió de la Muerte. En cada argentino se murió el pesimismo, recobró su mirada hacia la esperanza, hacia el gran cambio de sus propias vidas. Alfonsín duerme, la Democracia se despierta.

Dra. Élida Roces

fuente: Editorial del medio digital http://www.conexion13.com.ar/

miércoles, 29 de abril de 2009

EL PADRE ELEODORO FIERRO: UN HOMBRE DE FE. UN RADICAL AUTÉNTICO



Por Enrique Pereira (DICCIONARIO RADICAL)

FIERRO, ELEODORO, por Rolando Villagra-Fernando Micca
FIERRO, Presbítero Eleodoro de San Pedro Nolasco (1840-1911) Tuvo una importante actuación en la UCR de Córdoba, integrando el grupo de fundadores del Partido.Participó en la dirección de la revolución radical de Córdoba de setiembre de 1891.
Fue miembro de la Convención Nacional y en 1906 era presidente del Comité Provincial, año en que dispuso y realizó una amplia campaña de reorganización.
En el diario “ La Mañana” de Córdoba del lunes 8 de agosto de. 2005 se publica una magnífica nota del Sr. Rolando Villagra, con abundante información sobre el presbítero Fierro, cuyo texto es el siguiente: “
“A CIENTO CATORCE AÑOS DE LA FUNDACIÓN DE LA UCR Los radicales de Fierro. El radicalismo de Córdoba celebró el viernes pasado un nuevo aniversario de su creación de la mano de los «Cívicos» encabezados por el presbítero Eleodoro Fierro. Época de revoluciones, luchas armadas y durísimas disputas por el poder cimentaron el surgimiento de este partido.Rolando Villagra - Especial para LA MAÑANA .”“Hace ciento catorce años, más precisamente el 5 de agosto de 1891, se creaba en esta ciudad la primera liga secreta de carácter político, por inspiración del presbítero Eleodoro Fierro, quien abrazó, desde sus comienzos, la causa popular de Leandro N.Alem y de los “Cívicos”.“En esa época luchaban contra la corrupción del régimen imperante, durante el gobierno de Eleazar Garzón, reemplazante de Marcos Juárez, en esta provincia.”“La lucha, en el orden nacional, era contra el presidente Carlos Pellegrini , quien había reemplazado al renunciante Miguel Juárez Celman, con motivo de la revolución de 1890” .“Este sacerdote, en la época en que la Santa Sede aún permitía la participación ostensible del clero en confrontaciones partidarias, fue , por sobre todas las cosas, un luchador incansable contra las injusticias sociales y políticas de aquel entonces.”“Así siendo cura de Sobremonte, por ejemplo, en 1873 , entró en problemas con el gobierno de Córdoba y con las autoridades eclesiásticas, por haber apoyado abiertamente las acciones e incursiones armadas de los opositores de Taboada e Ibarra, quienes gobernaban despóticamente la provincia de Santiago del Estero.”“Más tarde, ya en la ciudad de Córdoba, fue un recio opositor al régimen vigente a través de diversas publicaciones, especialmente en “La Carcajada” de Armengol Tecera, órgano de propaganda contra la candidatura de los Juárez, constituyendo éste, como acostumbraba llamarse, un semanario “jocoserio, burlesco, literario y de costumbres”.“Por estas actuaciones recibió también severos cuestionamientos de las autoridades eclesiásticas y políticas.”
“Profesor de castellano en el Colegio Nacional de Monserrat, por designación en 1881 del entonces Rector doctor Filemón Posse, fue igualmente profesor de Teología Dogmática y Teología Moral en la Facultad de Ciencias Sagradas de la Universidad Nacional de Córdoba, por designación del Rector don Alejo Carmen Guzmán.”“Al producirse la revolución del 90 -como ya se ha dicho- opositor de los Juárez desde un primer momento, abraza con pasión la causa de la Unión Cívica y es parte activa en el movimiento revolucionario del 21 de mayo de 1891 que estalló aquí en Córdoba para derrocar al gobernador Eleazar Garzón (“Botón Bumbula” como lo llamaban los adversarios). Garzón, aparte de no haber contribuido a pacificar los espíritus, como correspondía, después de la renuncia de los Juárez, había creado nada menos que un nuevo club o “asociación de hombres corajudos” con garantías policiales, llamado “La Cadena”.“El objeto de esta «asociación» era el de “conservar el orden amenazado” (que en la práctica no era nada más que una suerte de intimidación) a quienes festejaban la caída de los Juárez o realizaban manifestaciones de júbilo en favor de los “cívicos” en las calles y plazas de la ciudad.“En una palabra, las libertades públicas quedaban de esta forma conculcadas, pues se prohibían hasta las simples manifestaciones de personas que profesaban un credo político distinto al gobierno.““Para colmo, esta flamante“fuerza ciudadana”así nacida - “horda de forajidos” como los llamaba el presbítero Fierro en el “Sol de Mayo” - instalaba sus seccionales próximas a los comités opositores.”“Quieren vigilarlos y quitarles la calle”,dice Emilio Sánchez en “Del pasado cordobés en la vida argentina” (Biffignandi 1968, pág.310),aunque sólo obtuvieron como resultado continuos incidentes callejeros, hechos de sangre, vejámenes y las persecuciones, especialmente al periodismo opositor.”“Para empeorar esta situación se había producido la renuncia del prestigioso ministro de Gobierno, don Felipe Díaz, por discrepancias con el gobernador, uncionario aquel que había posibilitado el triunfo de la oposición en varios departamentos del interior de la provincia, sobre la base de elecciones limpias.”“Por tales causas se preveía que tarde o temprano, indefectiblemente, Córdoba se precipitaría sin remedio a un alzamiento armado contra el régimen gobernante.”“Así, ya cerrados los caminos de la legalidad institucional, un día antes de lo previsto, es decir, el 21 de mayo de 1891, estalla la revuelta cívica en Córdoba, complementaria de la Revolución del Parque.”“Este alzamiento armado fue dirigido en su gran mayoría por dirigentes políticos, como Juan M. Garro -candidato luego a la Vicepresidencia de la Nación por la Unión Cívica Radical- Pedro C. Molina, Manuel Vidal Peña, el mismo presbítero Eleodoro Fierro - el cual se pone al frente de un acantonamiento y otros, tanto o más ilustres, que se confunden con artesanos y estudiantes, cuyos nombres, citados en las crónicas de la época, alcanzaron después relieves históricos.”“Eran cerca de 350 hombres, con muy escasa preparación militar, dirigidos por el ex comandante Bello a quien lo secundaban los capitanes Espinosa, Estrada, Balcarce y el subteniente Tornquist. Se pensaba atacar al gobierno sobre la base del factor sorpresa pero una lamentable delación involuntaria de una hermana de José Buteler, casada con un comisario,hizo adelantar el estallido para esa día y no parael día posterior. (Véase Alfredo Díaz de Molina, “La oligarquía argentina”,pag. 576 a 624, cap.III).”“Por su parte, los gubernistas se encontraban bien atrincherados, esperando a los insurgentes, en lo que era la Casa de Gobierno, la Catedral, la Botica Alemana (Independencia y San Jerónimo), el Palacio de Justicia (Deán Funes y Rivera Indarte) y en la Plaza San Martín, con 350 vigilantes, 80 soldados y 45 bomberos, al mando del teniente coronel Pedro Toscano, comandante del cuartel del 10º de línea.”“Convertidos algunos hogares en cantones revolucionarios, la lucha en las casas y calles de Córdoba, duró doce horas, con la rendición de los focos rebeldes y con el saldo trágico de 23 muertos y 171 heridos.(Díaz de Molina op.cit. pág. 592).”“ Tras la derrota, comienzan los arrestos y las persecuciones a los opositores.”“Alem, en la sesión del Senado Nacional del 30 de mayo, con relación a esos sucesos decía: “Esa provincia, que desde hace 14 años no goza de libertades públicas, vejada, humillada, vilipendiada, sin ninguna esperanza de reconquistar sus derechos por la vía recta, porque el acceso a los comicios, que es el punto fundamental del régimen republicano para que el pueblo tome participación en la vida pública, está herméticamente cerrado, ha llegado así a ese extremo, a esta última razón de los pueblos oprimidos” (Del Mazo Gabriel “Historia del radicalismo” T.1 pág. 78).”“Córdoba comenzaba, pues, a inscribirse así en la historia de las grandes luchas populares por la recuperación moral y política de Argentina.”•”Además, por primera vez los “cívicos”, bajo el santo y seña “Córdoba por Alem”, utilizaron escarapelas y banderines con la divisa blanca y punzó.”“Luego de la revolución”“ Sobre las cenizas aún calientes de la revolución que diera tantas vidas en su holocausto, la Unión Cívica se recompone, cierra sus filas y se estructura orgánicamente.”“Carlos Melo en “Los Partidos Políticos Argentinos”, (ed. del boletín de la Facultad de Derecho, nº 3, año VI- 1942, pág. 26 y 27) ha sostenido que uno de los efectos de la Revolución del 90 ha sido introducir en la República la organización de los partidos políticos de los Estados Unidos de Norteamérica.”“Fue Hipólito Yrigoyen quien propuso la idea de una “Convención” para elegir la fórmula presidencial en Rosario, sobre la base de delegados popularmente elegidos de la Capital y de las provincias en número igual al de su representación en el Congreso Nacional.”“Por otra parte, en Córdoba, el 2 de julio de 1891, la Unión Cívica rechaza el “acuerdo” entre Mitre y Roca, el que significó consolidar nuevamente un poder fraudulento por un cuarto de siglo más en la República, aprobando, en consecuencia, la posición intransigente del Comité Nacional, “actitud radical “ como se la anuncia permanentemente.”“Las reuniones se sucedían principalmente en la casa de Manuel Vidal Peña (ubicada en la calle Rivera Indarte entre 9 de Julio y Avenida Colón), concurriendo allí lo más granado del movimiento en su vertiente política.”“Se estaba preparando la recepción y los festejos por la llegada de Alem a Córdoba, anunciada para el mes de setiembre y la proclamación del nuevo binomio presidencial, en donde Juan Garro iba a conseguir la candidatura a la Vicepresidencia de la Nación, el 15 de agosto de dicho año, en la Convención reunida en Buenos Aires, acompañando a Bernardo de Yrigoyen.”“Pero existía un grupo - quizás el más “radicalizado” o combatiente- de dirigentes que no reniegan de la lucha armada, pues descreen de las elecciones sin un instrumento legal que las respalde, que intuyen que las calamidades y los hechos sangrientos, por la recuperación institucional, iban a continuar produciéndose en Argentina, mientras las libertades públicas siguieran así conculcadas (Sánchez Emilio.op.cit.) y no se desmontara para siempre la máquina electoral del fraude, tanto en el orden nacional como provincial. ““Eran los que intentarían nuevos alzamientos populares para obtener el reconocimiento de sus derechos cívicos y seguirían a Hipólito Yrigoyen, más tarde, con la abstención revolucionaria hasta la sanción de la Ley Sáenz Peña de 1912, la del sufragio universal, secreto y obligatorio. Ellos, junto con el caudillo, llegarían un cuarto de siglo después en brazos del pueblo al poder.”“Por eso, paralelamente a los actos multitudinarios y a las manifestaciones públicas, algunos grupos se organizaban secretamente.”“De esa forma, el 5 de agosto de 1891 -hace 114 años, como se dijo anteriormente- en algún lugar de Córdoba, ciento cuarenta y tres ciudadanos (entre los que se incluye mi abuelo Eleodoro Villagra), se encolumnaron tras la figura del presbítero Fierro, (quien fuera bautizado con los nombres “Eleodoro de San Pedro Nolasco Fierro” el 5 de julio de 1840, y como “nacido el día anterior”).“Resolvieron así “constituir una liga política que se denominará Unión Cívica Radical “, “animados del noble y elevado fin patriótico de aunar en un solo propósito común todos los buenos elementos de cualquier bando político que sean, siempre que lleven como enseña de lucha los principios y el radicalismo proclamados por la Unión Cívica de la Capital Federal”.El acta“Por primera vez en el país se usaba la expresión “Unión Cívica Radical” en un documento oficial o constitutivo. Tan es así que nueve días después -el 14 de agosto- bajo la presidencia de Hipólito Yrigoyen, la primera Convención de Delegados Radicales mantuvo la denominación original de “Unión Cívica”, para la constitución del comité de la provincia de Buenos Aires (Véase del Mazo, op. cit.pág.91) y es recién al año siguiente - el 17 de noviembre de 1892- con la sanción de su Carta Orgánica, que la Convención Nacional establece oficialmente el nombre de Unión Cívica Radical para el nuevo partido.”“Y volviendo al acta fundacional hecha bajo la inspiración del presbítero Fierro, se advierte que la reunión se hace “bajo la base capital del sigilo y de la más absoluta reserva, que la pongan a cubierto de acechanzas y de tropiezos que la estorben”.“Estaba muy fresco el recuerdo de la infidencia que había hecho fracasar la revolución en Córdoba de unos meses atrás; por lo que este secreto le facilitaría a la organización “una acción más cierta , desembarazada y eficaz; y que permita a sus afiliados cualquier participación ostensible que pudieran tener en las fracciones cívicas militantes”...“Para verificar dicho acto - se dice más adelante- se tomó previamente juramento a todos los presentes, quienes obligáronse bajo esa forma, ante Dios y la Patria y por su honra de caballeros, a ser miembros de la predicha Liga, sus personas, resoluciones, tendencias y cuanto le pertenezca, a acatar y cumplir fielmente las resoluciones u órdenes de la Junta Suprema de Gobierno... etc”.“Y al final , después de dar por terminado el acto y por constituida la liga política , se consignó : “Firmándose la presente para su constancia y como testimonio permanente de honra y de gloria para los firmantes que cumplieren con fidelidad el juramento emitido y las obligaciones contraídas, así como de vergüenza, baldón y eterna ignominia para los que se mostrasen menos dignos para ante Dios y la Patria, faltando aquel sagrado juramento o las obligaciones que él impone”.“Así se expresaban y se comprometían secretamente los hombres de la Córdoba de aquel entonces. En lo que atañe al fundador, Eleodoro Fierro, es llamado nuevamente para presidir la Junta de Gobierno de la Unión Cívica Radical en esta provincia, en 1907, tomando a su cargo ... “la preparación del partido para concurrir a la acción armada de la colectividad en el caso necesario” (Véase Archivo de la U..C, R. (libro de actas liminares, del 26 de marzo de dicho año) formando parte de dicha Junta.”“Don Elpidio González -después vicepresidente de la Nación durante la presidencia de Marcelo T. de Alvear- Abraham Molina, Wenceslao Carranza y Diógenes Hernández. También se destaca la articipación de Ignacio Amenábar Peralta, de Manuel Ordóñez, entre otros. Durante dos años, Fierro se dedicó intensamente a la organización del radicalismo en la provincia de Córdoba. Nunca dejó de lado la convicción de que la abstención revolucionaria y la lucha armada de la colectividad eran los únicos caminos posibles para llegar en Argentina al pleno ejercicio de la justicia social y de las libertades públicas, en especial, la libertad del sufragio tantas veces profanada por el régimen imperante.”“Sin embargo, aunque parezca increíble, este insigne luchador, caminante infatigable y gran orador, que ya tenía la cabeza blanca por los años transcurridos, no pudo ver ni el triunfo de los derechos del ciudadano, con la vigencia del voto universal, secreto y obligatorio de la Ley Sáenz Peña, ni tampoco el advenimiento del radicalismo a la cima del poder, en 1916, con el histórico triunfo de Hipólito Yrigoyen.”“Falleció desgraciadamente en Turín (Italia), el 8 de agosto de 1911, sin saber que ya se estaban conmoviendo las estructuras dominantes en Argentina, bajo el despertar de una conciencia popular y colectiva que quería, antes que nada, ser protagonista de su propio destino."(1)
(1) Como se señala al comienzo este artículo se publicó en el diario y en la fecha mencionada. El autor de la nota es nieto de uno de los fundadores de la U.C.R. cordobesa.

viernes, 17 de abril de 2009

A 119 AÑOS DEL "FRONTÓN"


El pasado 13 de abril, se cumplieron 119 años de uno de los actos fundacionales de lo que sería luego la Unión Cívica Radical. Para conmemorar esa fecha recurrí a un muy buen artículo del Dr. Gustavo Aramburu. Tengamos siempre presentes esos hechos históricos fundamentales. Un abrazo.

Hugo


A 119 AÑOS DEL "FRONTÓN"


Un dia como hoy, pero de 1890 se llevaba a cabo un mitin, en el Frontón de Buenos Aires, donde queda constituida la Unión Cívica, bajo la dirección de Leandro N. Alem.

El Gran Tribuno decía en esa ocasión:”Pero para hacer esta buena política se necesita grandes móviles, se necesita fe, honradez, nobles ideales; se necesita, en una palabra, patriotismo... Pero con patriotismo se puede salir con la frente altiva, con la estimación de los conciudadanos, con la conciencia pura, limpia y tranquila, pero también con los bolsillos livianos”

Este acto conjuntamente con el de Jardín Florida, es el inicio de una larga marcha que ya ha atravesado tres siglos, los restos de Alem reposan en el monumento a los caídos en la Revolución de 1890, en el cementerio de la Recoleta, allí donde también descansan Illia, Yrigoyen y Alfonsin entre tantos otros.Marcelo T. de Alvear dijo en su sepelio “ Nunca con más razón puede el pueblo derramar sus lágrimas sobre una tumba. Esta encierra los restos del hombre que tanto luchó por la causa popular y a la cual siempre dió, generoso, todas sus fuerzas y energías...:"

Parece escrito no solo para Don Leandro sino para muchos radicales que nos precedieron y que ya no están.

El deber a cumplir es mantener el radicalismo vivo, fiel a sus principios, por el bien de la República que así lo necesita.

Dr Gustavo Aramburu

jueves, 16 de abril de 2009

HISTORIAS MÍNIMAS DE UNO DE LOS PRESIDENTES MÁS LLORADOS POR LOS ARGENTINOS.


Raúl Alfonsín en familia. Dominique, una nieta. Noa, un bisnieto.

ESTA NOTA DE MARÍA SEOANE APARECIÓ EN CLARÍN EL 5 DE ABRIL. LA COMPARTO CON USTEDES.




La escena transcurre en la habitación del departamento de la calle Santa Fe, donde Raúl Alfonsín reposa. La luz tenue de este otoño tardío inunda su cuarto, pero hay agitación alrededor. La fiebre hace su faena maldita, ataca, y se teme el comienzo irremediable de la agonía. El médico receta antibióticos. Alfonsín nunca fue manso: resiste la medicación. Sus hijas intentan convencerlo a coro y a turno: "Con esto te vas a sentir mejor... Este antibiótico te va a curar... Es fantástico, es lo más moderno, se digiere bien, es..." El coro se corta cuando la voz ya casi inaudible, esforzada, de Alfonsín desliza: -Como le dijo el Rey de España a Chávez: ¿por qué no se callan...? ¿De qué temple está hecho un hombre -aquello que sólo se acuña desde la cuna a la alcoba- capaz de desplegar un humor ingenuo pero mordaz frente a su muerte? Se sabe, ahora, con detalle, que el humor lo protegía del odio y la timidez. Tal vez por eso disfrutaba sobre todo el cine de comedias inteligentes, donde la ironía no lesionara el amor propio. O, en fin, parecía permitirle jugar también a ser niño en un mundo donde hacía rato era un adulto obligado al protocolo. Una tarde, cuando ya era Presidente y atendía en Olivos, alguien le pasó un llamado sin filtrar. Sus colaboradores se abalanzaron para impedir que contestara, contestara, pero Alfonsín quiso atender. Y escuchó: - ¿Usted puede decirme si el 60 pasa por la avenida Maipú? -Discúlpeme, señora. Ahora le paso con alguien que sepa porque yo soy el Presidente y no me dejan viajar en colectivo. Pero a veces el humor bien podía dar paso a la iracundia ante la adversidad. Devenía en una ironía como aquel "a vos no te va tan mal, gordito" que encubría una defensa y al mismo tiempo un ataque. Porque Alfonsín había heredado de su padre cierta vehemencia gallega cascarrabias, y el tesón irlandés de su madre. Porque su infancia transcurrió en una casa de clase media que sufría los vaivenes económicos de la Gran Depresión de 1929, pero que resistía a fuerza de trabajo. Hizo una vida pueblerina hasta que se educó en cierta disciplina castrense en el Liceo Militar General San Martín, orden cerrado que contrariaba su naturaleza más inclinada al disfrute con amigos y la buena mesa y el buen vino y los buenos amores, pero que le dio la virtud de una puntualidad casi inglesa y obsesiva. Alfonsín tenía el andar pacífico y el trato campechano que suelen tener los nacidos y criados en un pueblo de provincia -al lado de una gran laguna, como la de Chascomús- donde el tiempo, como en las novelas del realismo mágico, está dado por la abundancia de los pejerreyes y los grandes acontecimientos de la vida. Fue un marido temprano y un padre prolífico. Tal vez por eso, su mayor pasión fue festejar en familia las fechas que marcan los ritos de la vida: nacimientos, casamientos, malarias y graduaciones de sus seis hijos, veinticuatro nietos y once bisnietos. Tenía para festejar en la intimidad una estirpe parecida a la de "Cien años de soledad". Ese su isla del tesoro en la que era un rey, a veces padre y a veces hijo: primer hijo, primer nieto y primer sobrino de una familia numerosa bonaerense. Porque además fue imbuido -por el tiempo histórico en el que vivió- por el rol que la vida cotidiana daba a los hombres: ser servido en la intimidad y proveedor en lo público. Nunca supo, ni cuando fue joven ni cuando fue adulto, ni siquiera preparar un té. No cocinaba, pero podía criticar durante horas los platos que comía y dar recetas que sabía de memoria de las rías gallegas o de la cocina italiana. Prefería, dicen, las pastas y la carbonara. Ya hacia el final de su vida, disfrutaba mucho los tallarines amasados y cortados a mano por Juan Pórfido, el esposo de su querida colaboradora Haydée. Los traían en una carrera contra el tiempo desde el barrio de Belgrano, en fuentes y calientes todavía. El los piropeaba: "Ni en el mejor restorán de Italia se come algo así". Tanto en tiempo tiempo de campaña como cuando era Presidente frecuentaba el centenario restorán Pedemonte, de la Avenida de Mayo que los años noventa, con su desidia posmoderna, arrasaron en busca de mejores ganancias. Allí solía comer esos pucheros suculentos regados del mejor vino. El "Rutini Cabernet- Sauvignon 1983" era su preferido. Una noche de invierno, en tiempo de la formación de la Alianza, llegó a casa de amigos aferrado a sus dos botellas. Y fue terminante: "Una es para mí solo, no la comparto. La otra es para ustedes". Lo cierto es que Alfonsín solía tener una sola comida diaria, relajada, con amigos y alguno de sus hijos, y excesiva en la sobremesa. Su relación con el tiempo estaba marcada por los afectos. También su relación con el dinero. Nunca llevó plata en el bolsillo mientras fue Presidente. Y luego, cuando lo tuvo en la vida o cuando volvió al llano, solía darlos con una generosidad que sus amigos históricos (u ocasionales) elogiaban, pero sus administradores detestaban. Había cierto desprendimiento, cierto desdén por lo material, como si todo lo que fuera necesario ya lo hubiera conquistado. Porque perder dinero le parecía lo más barato de perder. Sobre todo temía perder la lealtad de los que quería.El miedo a la muerte o a las pérdidas –en 2004 sufrió la de su nieta Amparo– se transponían en algunos de sus sueños. Alguien le escuchó referir que cuando estuvo internado por el accidente que había sufrido en Ingeniero Yacovacci, en Río Negro, mientras estaba conectado a un respirador, había soñado que creía viajar en un barco con muchos paneles a botón en los comandos y el capitán era Enrique Beverraggi (su médico del Hospital Italiano). Que el barco parecía naufragar, que era sacudidopor la tormenta, pero que lograbansalvarse. Lo lograban porque el capitán daba las órdenes adecuadas. El sueño daba pistas de la personalidad de Alfonsín: confiaba ciegamente en sus amigos y colaboradores. El tiempo pareció imponer en él una frugalidad, una austeridad que provenía de no desear nada más que lo conseguido. Tampoco parecía anhelar vivir en otro lugar -la montaña o el mar-, sino en la ciudad, donde disfrutaba el teatro y visitaba a su actor preferido, Luis Brandoni. O al lado de esa laguna amplia y antigua, en su Chascomús, ante el sonido del viento que movía con tesón los sauces que la rodeaban. Pero la ciudad era su meca. Era su cordón umbilical con su pasión central: la política. En ella anidaban sus sueños colectivos y sus pesadillas. El sueño de ser, parecerse, por qué no, a Yrigoyen o de ser amigo de Sarmiento. Allí encontró su destino: el que cultivó con la verba encendida de un orador de trincheras; con el talante de un humanista, de un socialista, de un idealista moderno que creyó en el papel del hombre y en la fuerza de la razón para cambiar el curso de la Historia. ¿Qué música le hubiera gustado a Don Raúl en sus funerales? ¿La potencia de Pavarotti cantando "Torna a Sorrento" frente a las ruinas griegas del Mediterráneo? ¿El sonido de una gaita estrellándose sobre los acantilados del mar Cantábrico? ¿O escuchar la homérica novena sinfonía "La canción de la tierra", del genial Gustav Mahler? "Cualquiera de ellas", dice Margarita Ronco, su secretaria privada y colaboradora fiel de más de tres décadas, quien me puso al tanto de algunas de estas historias mínimas.

miércoles, 15 de abril de 2009

SEÑOR DE LA DEMOCRACIA

QUERIDOS CORRELIGIONARIOS Y AMIGOS DE LA "ANTORCHA RADICAL":
Desde que surgió este blog, inaugurado el 13 de enero de 2009, he subido artículos que había escrito sobre Raúl Alfonsín desde hace tiempo, cartas que me habían publicado algunos medios prestigiosos como "Clarín", escritos nuevos contando experiencias personales con el viejo líder. Llegando su cumpleaños 82 confeccioné un video, con mi voz de fondo, y distintos momentos en la vida de don Raúl. También escribí sobre "ese luchador de 82 años" que peleaba por su vida, cuando años antes había peleado por la vida de muchos, cuando en la Patria reinaba la muerte.
Humildemente puedo decir que mi homenaje fue "en vida". Curiosamente desde esa negra noche del 31 de marzo , mi pluma (mi teclado para ser más realista!) se ha detenido. Esa semana no he podido publicar una sola línea, a pesar de haber escrito copiosamente antes. Un problema de salud personal más la triste, aunque lamentablemente esperada desde hace un tiempo, noticia me derrumbaron. Admiro a los que esos días escribieron más allá de las lágrimas. Muchos , seguramente, han llorado a través de lágrimas de tinta. Yo no he podido. Aún estoy sensible. Como muchos de ustedes lo están. Persiste esa sensación de "angustia" mezclada con esa sensación de "Esperanza" (con mayúscula). Sí. Esperanza. Somos las manos para completar la obra de Raúl. Somos quienes recibimos su ANTORCHA RADICAL con ese fuego eterno para la grandeza nacional. Esperanza, desafío, responsabilidad. Ahora más que nunca: Adelante sin cesar!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
Hoy los invito a leer un artículo de otro hombre de la Democracia, que pudo escribir con majestuosidad y desde lo profundo de su dolor en esos duros días. Un hermoso escrito de Ricardo Lafferriere. Un abrazo radical!!
Hugo Turrini

SEÑOR DE LA DEMOCRACIA




La última vez que abrió sus puertas fue en enero de 1983, como anunciando que sería el año en el que los argentinos conseguiríamos la democracia, terminando la larga noche. Las atravesaron los restos mortales de Arturo Umberto Illia, el último gran presidente radical hasta entonces, que acompaña desde ese momento en su última morada a Leandro Alem, Hipólito Yrigoyen, Elpidio González y otros mártires y próceres del radicalismo y del país.


Un cuarto de siglo después, el Panteón de los Caídos en la Revolución del Parque se abrirá nuevamente para recibir en descanso eterno al nuevo prócer. Ellos conforman en el sentimiento y la identidad de los radicales argentinos, el conjunto de ideas que atraviesan décadas –y hasta siglos...- encarnando la esencia del rumbo iniciado al nacer la patria, en las lejanas jornadas de mayo: democracia, igualdad, instituciones, honestidad, independencia. Y por sobre todo, soberanía del pueblo, fuente de toda autoridad legítima.


Raúl Alfonsín es el aporte de esta generación de argentinos a la historia grande de la Nación y de un gran partido, depositario de sus sueños fundacionales. El corazón de todo el Radicalismo late eternamente en ese panteón, renovado ahora con su último gran ilustre. La memoria de sus luchas, la pasión de sus ideales, la visión de la patria grande que encarnaron en vida con sus actos y luego de muertos con su presencia eterna recuerda a todos que “todavía debe hacerse mucho”, como lo señalara el mandato postrero del fundador, en su testamento político.


Eso que debe hacerse, “pertenece principalmente a las nuevas generaciones”, que así como hicieron nacer la patria en las jornadas de 1810, también dieron origen a la Unión Cívica Radical que hoy acompaña y llora a su gran dirigente, y tendrán la responsabilidad de tomar en sus manos la antorcha que deja Raúl Alfonsín.


Hasta el último rincón argentino escuchó alguna vez su mensaje, convocando a la nueva alianza alrededor del viejo compromiso constituyente cristalizado en el Preámbulo. Y su prédica tiene hoy más vigencia que nunca, retumbando en la memoria de todos como su postrer convocatoria a retomar la lucha con bríos renovados para que los derechos ciudadanos y los esfuezos comunes se unan en una convivencia de hermanos, solidaria, libre, justa, pujante.


Su mensaje a los jóvenes sigue siendo el ejemplo de una democracia limpia: “no sigan a hombres, sigan a ideas”. ¡Palabras nunca tan vigentes como en estos tiempos de degradación institucional, “espacios” con nombres y apellidos y debilidad de los partidos políticos, lugares de elaboración y articulación de las ideas de los ciudadanos!


De todos los reclamos de Alfonsín, quizás sea éste el que más vigencia tiene: reconstruir los partidos, para reconstruir la política. Reconstruir la política, para volver a la Constitución. Y en lo profundo de todo ello, reconstruir la ciudadanía –es decir, el compromiso consciente de cada uno con los problemas de todos- para lograr una convivencia virtuosa.


Presidente, conductor, militante, dirigente, maestro. Fue todo eso. Pero sin duda alguna el título que mejor lo define es aquel que el poeta asignara alguna vez a Hipólito Yrigoyen, su magno antecesor: Señor de la Democracia.


Dr Ricardo Lafferriere


Ex Senador de la República


Ex Embajador en España

domingo, 29 de marzo de 2009

HIPÓLITO YRIGOYEN: "MI VIDA Y MI DOCTRINA"


En 1922 Don Hipólito Yrigoyen entregó la banda presidencial a su sucesor, también radical, Dr. Marcelo Torcuato de Alvear. El año siguiente, con mayores posibilidades de quietud y reflexión, escribió sobre su vida, sus ideales, su lucha. Un Yrigoyen auténtico en el que es necesario bucear para comprenderlo, tras lo cual no habrá más remedio que seguirlo.

Con mucha alegría he encontrado este libro en internet. Por eso quiero compartirlo con amigos, con correligionarios y amantes de la historia en general. "Mi vida y mi doctrina" es una fuente muchas veces olvidada, pero ofrece la auténtica y personal visión del primer presidente elegido por el voto popular. Recién fue publicado en 1957, veinticuatro años luego de su fallecimiento.

En el link que les dejo abajo podrán leerlo y descargarlo gratuitamente. Les mando un fuerte abrazo!

Hugo Turrini


miércoles, 25 de marzo de 2009

MEMORIA COMPLETA PARA CRECER


Recordamos una fecha terrible de nuestro calendario: el 24 de marzo. Aquellos días de marzo de 1976 se instauraba el “proceso militar” luego del golpe de Estado. Esta nueva , y para siempre última, dictadura cívico-militar cometió las más graves violaciones a los derechos humanos. Ya teníamos una larga historia de violencia encarnada en : guerras civiles, persecuciones, proscripciones, golpes, fraudes, censura, bombardeos sobre Plaza de Mayo, fusilamientos, etc.
Hacia fines de la década del `60 irrumpieron las organizaciones guerrilleras entre las que, lamentablemente, se destacarían el ERP y MONTONEROS. Estos grupos estaban integrados por muchos jóvenes que decía luchar por un mundo mejor y cometían actos “en nombre del pueblo”, poniendo bombas y asesinando a niños, mujeres y hombres inocentes, curiosamente, del pueblo. La locura terrorista se extendió y profundizó tras la muerte de Perón. También apareció la Triple A, dirigida por el Ministro López Rega, que también introdujo su cuota de muerte y sangre derramada.
El 24 de marzo se instauró la dictadura o el “proceso”. Cuando en 1983 Raúl Alfonsín se transformó en el primer presidente votado por el pueblo, en la restauración democrática definitiva del país, decidió la derogación de la ley de autoamnistía firmada por los dictadores antes de abandonar el poder.El Presidente Alfonsín creo la CONADEP (Comisión Nacional para la Desaparición de Personas) que, encabezada por el célebre escritor Ernesto Sábato, investigó los horrores cometidos por Videla y sus secuaces, volcando sus conclusiones en el libro: “Nunca más”, dando cuenta de secuestros, centros clandestinos de detención, torturas y desapariciones forzadas de al menos nueve mil personas.La Justicia de la Democracia condenó a los principales responsables de las Juntas Militares. También hizo lo propio con los otros hacedores de la violencia de los setenta: condenó a los principales cabecillas terroristas y extraditó a López Rega, que moriría en la cárcel. Lógicamente estos temas tuvieron avances y retrocesos, que culminarían con los indultos menemistas, pero son un símbolo de un Estado Democrático soberano que juzga y condena a través de su Justicia los delitos contra los Derechos Humanos.Es importante reflexionar en esa jornada especial de la “Memoria”.

La memoria es un baúl de nuestra mente donde guardamos recuerdos hermosos, tristes, alegrías, muertes. No sirve revisarlo para “volver a vivir” lo que nos dañó y volver a recrudecer odios, rencores y revanchismos. Sirve para revisarlo y actuar de otro modo. Priorizando , en este caso, el diálogo y la convivencia democrática en lugar del derramamiento de sangre o la persecución de los que piensan distinto.Asegurar los derechos humanos para atrás es importante. Pero también es fundamental ocuparnos de los derechos humanos en la actualidad y para el futuro. Falta mucho por hacer, a pesar de lo avanzado desde aquellas jornadas dolorosas. Aún no se respetan los derechos humanos cuando niños mueren por desnutrición o por enfermedades totalmente curables. No se respetan los derechos humanos cuando el paco o distintas drogas invaden las familias. No se respetan los derechos humanos cuando los niños son abortados sin ver la luz. No se respetan los derechos humanos cuando el padre de familia no puede llevar el pan a su mesa, cuando no puede acceder a un trabajo, a un salario o a una vivienda digna. No se respetan los derechos humanos cuando hay exclusión social y falta de educación. No se respetan los derechos humanos cuando cualquier loco “al volante” atropella y mata impunemente. No se respetan los derechos humanos cuando cualquier delincuente jala del gatillo en medio de una grave ola de inseguridad.... y la lista sigue.

Que esa bendita memoria nos sirva para sacar lo positivo y profundizar los valores democráticos. Para recordar como se violaron y como no deben volver a violarse los derechos humanos básicos, trabajando por asegurar la mayor cantidad de derechos humanos hacia el futuro.

Que sea utilizada con inteligencia para unir fraternalmente nuestras manos y alzar en alto la Celeste y Blanca y, juntos, poder construir en Paz, una Argentina grande y para todos.

Hugo Turrini

UN HUMILDE HOMENAJE A UN ESTADISTA EJEMPLAR Y A UN DEMOCRATA -MARCELO T de ALVEAR


Un 23 de marzo, pero del año 1943 nos dejaba Marcelo Torcuato de Alvear .

Dice FELIX LUNA "El gobierno de Alvear, en la memoria de los argentinos, se mantiene como uno de los períodos políticos más felices de la historia nacional. Democracia consolidada, reivindicaciones sociales y prosperidad económica fueron características de la gestión de un hombre que hizo de la legalidad y la ética política directamente un estilo de vida” -.

Estadista ejemplar, pese a sus orígenes patricios, abrazo desde joven en las jornadas del Parque y hasta su último suspiro la causa que lideraba Leandro Alem.

Fue un tenaz defensor de los valores de la democracia frente a los totalitarismos que la amenazaban durante los aciagos años 30 y 40.

Conoció el exilio, la detención arbitraria, casi con setenta años llevo a cabo una campaña presidencial titánica contra el fraude a lo largo del pais, fue dilapidando en estas luchas y amargos trances toda su fortuna, a tal punto que su gran amor Regina PACCINI debio ser socorrida económicamente luego de la desaparición de su marido.

Dr Gustavo Aramburu

miércoles, 18 de marzo de 2009

EMIR MERCADER-UNA VIDA RADICAL


Un 19 de marzo de 1964, nos dejaba EMIR MERCADER. Prestigioso dirigente radical, excelente medico, amante del turf como de la literatura. RADICAL de veras, es digno reivindicar su figura, ya que a lo largo de su vida sufrió avatares por sostener su fe radical

A semanas del golpe septembrino fue orador en el acto del Teatro Real de Rosario, conoció la tortura de mano de los esbirros de Polito Lugones.Conoció en la década del 30 el frío y la soledad del presidio de Ushuaia al igual que Ricardo Rojas, Honorio Pueyrredón, Adolfo Güemes, Enrique M. Mosca Pedro Bidegain, Víctor Juan Guillot, Mario Guido, Alvarez de Toledo y José Pecco.

Mercader dejó grandes recuerdos entre los pobladores ya que atendía como médico a los mismos sin cobrarle.El oficialismo peronista de la década del 40/50 lo encontró integrando un elenco histórico de parlamentarios.

Emir Mercader era un orador de los que ya no quedan; recurría con frecuencia a las metáforas y empleaba un lenguaje poético . Cuentan que con Ricardo Balbín en la campaña del 38 apostaban quien hacía lagrimear a Don MARCELO.

Mi humilde homenaje en èl, a muchos radicales, que brindaron todo por una causa, que jamás se sirvieron de ella, que no supieron de agachadas,saltimbanquismo o apostasías.

Solo abrevando en lo mejor de nuestra historia y nuestra mística, el radicalismo lograra cumplir el mandato de consumar la verdadera revolución nacional y democrática que esta patria requiere.

Gustavo Aramburu

NOTA DE RAÚL ALFONSÍN POR LOS VEINTICINCO AÑOS DE DEMOCRACIA


Los argentinos llegamos a los primeros 25 años de vida en democracia: nunca antes atravesamos un período de imperio de la libertad, paz e institucionalidad tan extenso y, por ello, nunca antes habíamos tenido ocasión de aprehender con tanta intensidad los valores intrínsecos del orden democrático.

Sin lugar a dudas, en 1983 sentamos las bases de ese aprendizaje, iniciando la transición hacia la democracia. Cuando decíamos que “con la democracia se come, se cura y se educa”, estábamos diciéndole al país que mientras no se garantizaran los derechos sociales básicos –como el acceso al alimento, la salud y la educación–, la democracia que comenzábamos a construir hace 25 años no sería completa.

Ése es nuestro horizonte: avanzar del estado que Robert Dahl denomina “poliarquía” hacia mayores grados de libertad e igualdad, lo que llamamos “Estado legítimo”.

En este camino de transición hacia la democracia, estos 25 años han marcado avances y retrocesos, con momentos de esperanza y otros de zozobra. Sin embargo, en ese lapso el pueblo rechazó las aventuras alocadas de los que nos ofrecían volver al pasado de violencia y autoritarismo.

El dolor de lo vivido nos hizo aprender ferozmente la diferencia entre la vida y la muerte, y felizmente, para las próximas generaciones, la diferencia entre la democracia y la dictadura. Parece poco, pero nos costó más de 50 años de alternancia cívico-militar entender que el pueblo, y sólo el pueblo, es capaz de decidir su destino y que, como sosteníamos en 1983, las grandes mayorías no tienen derecho a permanecer en silencio.

Nos tocó encarar la reconstrucción del edificio republicano, dañado por las constantes y repetidas apariciones en escena del “partido militar”, restañar las heridas de un pueblo golpeado por la tragedia y la violencia, recrear el sentido de la justicia y la memoria, recuperar la vocación del consenso pisoteada por la costumbre de la patota, reinstaurarnos en un mundo dividido y tensionado por la guerra fría, tender una mano solidaria y reparadora hacia los cada vez más argentinos expulsados por el neoconservadurismo importado en los tristes años que precedieron nuestra gestión, en la convicción de que –como sostuvimos ante las Naciones Unidas– no hay paz sin pan, como tampoco hay pan sin paz.

Encaramos , los argentinos todos, la ciclópea tarea de reinventar una cultura democrática en la Argentina. Con esas premisas, desarrollamos el gobierno de la transición. Pusimos en marcha diversas iniciativas en todos los campos para empezar a poner en movimiento esos objetivos fundantes, algunas implementadas en su totalidad, otras de forma parcial y algunas truncadas por una oposición que creyó que así debilitaba a un partido y terminó debilitando a la transición: la primera ley de la democracia –la 23.040– derogó la autoamnistía militar que respaldaba el actual oficialismo; creamos la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas y en una decisión inédita en la humanidad, nuestra Justiciajuzgó y condenó a las cúpulas militares, según las responsabilidades diferenciales que habíamos planteado en nuestra campaña; impulsamos el crédito hipotecario como nunca antes; otorgamos el Plan Alimentario Nacional a 1.500.000 familias, que no sólo recibieron alimento sino que pudieron acceder a servicios básicos a través de programas como el ProAgua; llevamos adelante programas educativos de reconocimiento internacional como el Plan Nacional de Alfabetización y el Programa ABC; desarrollamos la producción científica y la investigación; construimos hospitales y propusimos un seguro de salud para todos los argentinos rechazado por la oposición; democratizamos las universidades; impulsamos la producción y el asociativismo (más de 8.000 nuevas cooperativas se crearon en nuestro gobierno); convocamos a todas las fuerzas políticas al Consejo para la Consolidación de la Democracia; pusimos definitivo punto a la visión de nuestros vecinos americanos como enemigos; suscribimos la paz con Chile, refrendada por la mayoría del pueblo y creamos lo que hoy es el Mercosur junto al presidente Sarney, de Brasil; dirigimos nuestra política exterior hacia la amistad con todos los pueblos, el respeto hacia su autodeterminación y la cooperación Sur-Sur… Nos tocó gobernar en uno de los peores contextos internacionales, con una sociedad que estaba despertando de las peores pesadillas y con un aparato corporativo que se resistía a la idea de que el poder reside en el pueblo, oposición y sindicatos que actuaron en forma de ariete para recuperar el poder. También, y sería deshonesto negarlo, con nuestras propias flaquezas y debilidades. Sin embargo, gobernamos la transición con honradez y con sentido nacional, en paz y libertad y con el claro rumbo de la democracia social hacia un Estado legítimo.

En 1989, cuando debimos entregar el gobierno de forma anticipada, existía un recalentamiento de la situación política artificialmente producido.

Visto ahora, desde la distancia que nos otorga el tiempo, confirmamos lo que creíamos en aquel entonces: con un siete por ciento de desocupación, con libertades individuales plenamente garantizadas, con una infatigable voluntad de diálogo hacia todos los partidos de la oposición y con la firme decisión de entregar el gobierno a mi sucesor con el mayor espíritu de colaboración, en esas condiciones se produjo un estallido que no dejó otro camino que acelerar el traspaso del poder.

Asaltos a supermercados, paros parciales cotidianos, huelgas generales, violencia callejera, pedidos del justicialismo para que yo renunciara y discursos que originaban corridas bancarias fueron el detonante. El hambre y la desocupación eran los principales argumentos. Pocos años después, la administración que me sucedió llevó la desocupación al veinte por ciento, cerraron cientos de fábricas, la marginalidad se extendió como una epidemia social, más de la mitad de la población quedó por debajo de la línea de pobreza y se instaló una grave corrupción. Todo eso sin que se produjera estallido alguno.

En este contexto, 25 años después estamos conformes con lo hecho. Seguimos caminando hacia una democracia plena con los mismos valores que enunciamos y practicamos, satisfechos de saber –como sostiene Santiago Kovadloff– que el logro radical no fue que la transición se haya dado en los términos anhelados sino, llanamente, en que se haya dado. Conscientes de las enormes deudas que aún tenemos, pero orgullosos de haber puesto la piedra basal de la democracia para siempre en la Argentina.

RAÚL ALFONSÍN


FUENTE: DIARIO CRÍTICA DE LA ARGENTINA. 30/10/2008